Movimientos inteligentes. Todos los días.

Además de hacer ejercicio regularmente, ser consciente de tus movimientos corporales en la rutina diaria puede ayudarte a prevenir el dolor:

Cuidá tu cuerpo
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Tomá mucha agua:

Mantené un peso saludable: Esto te ayuda a evitar que los discos intervertebrales de la columna se sobrecarguen y te ayuda a prevenir una mala postura.

No te estreses demasiado
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Tratá de no sentarte demasiado: Levantate y movete por unos minutos, mové los hombros y el cuello.

Usá músculos grandes: Al levantar objetos pesados, usá las articulaciones y los músculos más grandes y fuertes, por ejemplo los dos brazos, así no depositás mucha carga en una sola parte de tu cuerpo.

Ejercicios además del entrenamiento
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Calentamiento y enfriamiento: Entrá en calor antes de empezar a hacer ejercicio para evitar lesiones. Luego de hacer ejercicio, elongá para calmar los músculos tensos.

Movete más: Caminar más, subir por las escaleras en vez de usar el ascensor, pararte sobre una pierna en las reuniones o ir en bicicleta al trabajo son maneras simples de aumentar tu actividad física diaria.

Cuidá tus movimientos
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Evitá secuencias de movimientos reiterativos: Los movimientos prolongados y reiterativos sin cambiar de posición conducen rápidamente a la tensión muscular y al dolor de espalda.

Evitá el dolor
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Alivio rápido de dolor: Si te duele el cuello, la espalda, los músculos o las rodillas por hacer mucho esfuerzo, usá Voltaren Emulgel®. Al aliviar el dolor rápidamente, podés evitar caer en “posturas de alivio” que pueden causar mayor tensión aún.

Escuchá tu cuerpo: Si tenés algún dolor que dura dos horas o más luego de hacer actividad física o un ejercicio puntual, puede ser que hayas hecho demasiado y deberías reducirlo la próxima vez.